lunes, 2 de noviembre de 2009

Rescate de Ofrendas, en Iguala

En la edición del 02 de noviembre de 2009, en el periódico DIARIO 21, de Iguala, Gro., aparecen las siguientes fotografías y nota:
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RESCATAN OFRENDAS, TRADICIÓN MEXICANA
Israel Salgado Uriostegui
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IGUALA, Gro., noviembre 2.
La tradición de tumbas y ofrendas en Iguala se mantiene viva, especialmente este año en que algunos personajes o sus familiares, dejaron de existir por lo que para honrarles y recordarles, les fue colocada su tumba o bien su ofrenda nueva, las cuales fueron visitadas por centenares de gentes que inundaron las calles de la Cuna de la Bandera Nacional. En la Parroquia de San Francisco de Asís, con la finalidad de preservar estas tradiciones, el sacerdote Francisco Javier Tejeda convocó a los diferentes grupos religiosos para instalar tumbas y ofrendas a los dirigentes de algunos movimientos católicos como el de Grupos Conyugales, sacerdotes, Obispos y hasta el Papa Juan Pablo II (Carol Josef Wojtyla) y ánimas solas.
Entre las tumbas que fueron instaladas en el área del Huerto de este templo, se encuentran la de Monseñor, Galdino González Figueroa; la del ex secretario de Seguridad Pública, Maurilio Andrade García, quien perteneció al movimiento de encuentros conyugales y fue asesinado el 28 de noviembre de 2008 en San Agustín Huapan, municipio de Tepecoacuilco.
Se colocó también una ofrenda a quien fuera Vicario Episcopal de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, Emiliano Pérez Sotelo con el título de “Xantolo”, que significa “Fiesta de todos los Santos” ò “El Día de todos los Santos”. Enseguida estaba la ofrenda de Monseñor, Leopoldo Díaz Escudero, quien fuera Obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, y cuyo caso de santificación se encuentra en Roma.
También se pusieron tumbas y ofrendas en recuerdo del ex Obispo, Efrén Ramos Salazar; del presbítero, Manuel A. Díaz Díaz; de José Gómez Ocampo y del Papa, Juan Pablo II, sin olvidarse de las ánimas solas.
Mientras tanto en las calles de Iguala, se pudieron apreciar centenares de personas que visitaron las tumbas y ofrendas para recordar a Carolina Alonso Castrejón, madre del senador, Lázaro Mazón Alonso; Antonia Tapia de la Torre, madre del comunicador Ricardo Tapia García; Pedro Santana Díaz “La perica” ex jugador y árbitro de fútbol quien también incursionó en la música de Chile Frito al formar parte de bandas como Varela y 7 de Oros.
Otra tumba que destacó fue la de joven de 21 años de edad, Talía Barrios Tavira, quien trabajaba en las minas de Mezcala o la de Aurelio Soto, miembro de la hermandad del Padre Jesús del templo de San Francisco de Asís, quien durante más de 50 años se desempeñó como trabajador de recaudación de rentas.
Y así pudieron apreciarse otras tumbas más como la de Humberto Estrada Villalba, quien se desempeño como taxista de una camioneta mixta o la de Refugio Ortiz Orduña, empleado del ISSSTE. La de Francisco Rodríguez Mancilla “El gallo de oro”, quien era considerado un gallero de buena cepa.

Las “tumbas” son una especie de representaciones, en los que se rememora la forma en que murió la persona, ya sea un ser querido, miembro de la familia, pariente, amigo o persona pública. Si fue atropellado, colocan un altar con la foto del muerto y una escenificación de la forma en que ocurrió el accidente, para lo cual se valen de muñecos (a veces fabricados por ellos mismos) y camiones o autos de juguete. Incluso, en algunos casos, la “tumba” se acompaña de un fondo musical en vivo o grabaciones y hay quienes personifican a los honrados en la tumba. En el caso de las “ofrendas”, al difunto se le colocan alimentos y bebidas que disfrutó en vida, la fotografía del difunto, un crucifijo que es una costumbre mestiza -pues el catolicismo fue traído por los españoles a los pueblos indígenas-, la calaverita de azúcar que refleja el estado en que se encuentra el ser querido. Además deben estar representados los 4 elementos como agua, para que beba de ella; el fuego, representado a través de la luz de las veladoras; la tierra, representada con la sal que es el condimento para sus alimentos, y el aire representado en el papel picado, además de manera adicional la flor de Cempazúchitl que representa la luz del Sol para iluminar el más allá. El día 2 de noviembre, la ofrenda se lleva al panteón y allí se deja. Si desaparece, los dolientes estarán aún más contentos, porque creen que su difunto salió y se dio un gran banquete.
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Información tomada de:

http://www.diario21.com/?module=displaystory&story_id=48483&format=html