martes, 26 de febrero de 2013

Sobre Acapulco


Yo ciudadano
“No era turista”
Gustavo Martínez Castellanos

A un día de que se iniciara el abierto de tenis en la zona Diamante de Acapulco, a unos metros de ese campo deportivo, asesinaron a un ciudadano belga. Las autoridades nuevamente hicieron declaraciones que dejaron en claro su preocupación por el nicho turístico de la ciudad por encima del hecho de que la víctima haya sido un ser humano al intentar precisar que éste no era turista sino “residente temporal” porque en Acapulco tenía su “segunda residencia” ya que “la primera” la tenía en el Distrito Federal en donde se desempeñaba como gerente de una empresa.

La ausencia de sensibilidad de estas declaraciones deja de manifiesto que nuestras autoridades no se han percatado de que su reprobable materialismo ahuyenta al turismo de cualquier latitud en la que la visión del ser humano no se cifre en su nacionalidad, condición económica, preferencia política o religiosa como en México, en donde, además el hecho de ser turista tiene peso en el momento de pedir seguridad o justicia.

Esta postura de nuestras autoridades ante la persona humana además deja entrever que México, Guerrero, Acapulco son lugares en los que los connacionales no tienen garantizada sus seguridad ni el acceso a la justicia y, ante esa realidad, cualquier extranjero sentiría un tremendo recelo antes de decidirse a visitarnos.

Esa reprobable visión del ser humano de nuestros gobiernos es también producto de una visión cultural de sí mismo. Tanto gobierno como sociedad deben voltear hacia una auténtica concepción de la cultura con base en estamentos profundos y universales y desechar ese papel que se le endilgado en todo México en el que sólo es subterfugio para canalizar a un sector juvenil y la promoción turístico folclórica de ciertos enclaves.

En el caso de Guerrero, ante el segundo gobierno estatal emanado de “la izquierda” la aplicación de una visión profunda de la cultura pudo haber traído sólidos beneficios a nuestro estado que redundaran en una visión de nosotros mismos que pudiera presentar nuestra identidad desde sus más profundas raíces. Desafortunadamente Aguirre Rivero avaló el frívolo proyecto de Alejandra Frausto que hoy por hoy, no sólo no ha reportado ningún beneficio cultural a nuestra entidad sino que ha reforzado visiones tan aberrantes como las que acusan nuestras las autoridades.

En un texto de Isaías Alanís recientemente me enteré de que Frausto dejará próximamente  el cargo de directora de Cultura de Guerrero; si es así, antes de que se vaya  sería conveniente hacerle una auditoría para saber el estado en el que deja las finanzas del cargo que ostentó –ya que los resultados de su ejercicio “cultural” ya los sabemos: han sido desastrosos. No vaya a pasar lo mismo que con el ex alcalde de Acapulco que desfalcó las arcar públicas y ahora su fuero de diputado lo ha vuelto intocable.

También sería conveniente que este gobierno evite que el IGC quede al cargo de algún funcionario oficioso que encubra los malos manejos de la Frausto y que, además, continúe con su deleznable práctica de continuar extrayendo recursos de nuestro estado para financiar futuras campañas políticas. En Acapulco ya sufrimos esos y otros atropellos a manos de José Dimayuga y Citlali Guerrero. Es tiempo de que la cultura en Guerrero deje de ser botín de saqueadores y de otras plagas similares.

Nos leemos en la crónica: gustavomcastellanos@gmail.com


Mañana martes, a las 19:00, Vatel con G. Depardieu en la Alianza Francesa.

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