martes, 19 de febrero de 2013

Sobre Altamirano



Ignacio Manuel Altamirano
César Julián Bernal *
Hablar o escribir de Altamirano es hacerlo de su vida multifacética; por mi parte quiero resaltar algunos aspectos de su vida política; Altamirano fue un gran liberal; ocupó en tres diferentes periodos la curul de diputado al Congreso de la Unión. De su obra como legislador, queda el principio de la instrucción primaria gratuita, laica y obligatoria; en su discurso del 5 de febrero de 1882, señaló “si el sufragio popular es la base del sistema representativo democrático, la instrucción pública es el único medio eficaz de hacerlo práctico sinceramente, de consolidarlo en el espíritu del pueblo y de encaminarlo hacia el bien y la prosperidad de las naciones”. Altamirano  en la vida pública se desempeño como procurador General de la República, magistrado y Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Oficial Mayor del Ministerio de Fomento; trabajó en el servicio diplomático en el llegó a ser Cónsul General.
Uno de sus mas celebres discursos es contra la amnistía, en el que reprobaba el dictamen en que se proponía el decreto de amnistía al partido reaccionario, juzgando que el mismo era demasiado oportuno y altamente impolítico –tan solo recordemos que Altamirano tomó parte de la Revolución de Ayutla de 1854 contra el santanismo- y Altamirano en su discurso recuerda “después de la Revolución de Ayutla, el ilustre General Álvarez determinó  perdonar a todos los santanistas que, no pudiendo vencerlo, llevaron al incendio y el asesinato a los pueblos del Sur. Jamás había sido llevado la clemencia a un grado tal abnegación”.
Este tipo de discursos y debate político deberíamos tener más frecuente en el parlamento mexicano. En dicho discurso señala: “Yo no quiero transacciones, yo soy hijo de las montañas del Sur y desciendo de aquellos hombres de hierro que han preferido siempre comer raíces y vivir entre las fieras a inclinar su frente ante los tiranos y a dar un abrazo a los traidores. Si dijo Altamirano: “ yo pertenezco a esa falange de partidarios que pueden llamarse los bayardos del liberalismo, sin miedo y sin tacha”.
Finalmente Altamirano termina: “nosotros debemos tener un principio en lugar de corazón”  y remata “yo tengo muchos conocidos reaccionarios; con algunos he cultivado en otro tiempo relaciones amistosas; pero protesto que el día que cayeran en mis manos, les haría cortar la cabeza, por que antes la amistad está la patria, antes que el sentimiento está la idea, antes que la compasión está la justicia”. Hoy 120 años después de su partida física del maestro Altamirano al eterno oriente, lo recordamos señalando que su pensamiento sigue presente entre los liberales.                     

                                                               * Presidente de la Fundación Académica Guerrerense, AC  
          

No hay comentarios: