domingo, 10 de marzo de 2013

Nueva revista para Acapulco: Wikipulcos

Buscará nueva revista reflexionar sobre la identidad acapulqueña

Aurélie Daly
La revista de próxima aparición, Wikipulcos, pretende servir de disparador a un cuestionamiento sobre la esencia identitaria acapulqueña, afirma su fundador y autor, el escritor Édgar Pérez.
Será “una revista ocurrente con la intención secreta de abrir la discusión sobre el tema de la identidad acapulqueña”, dice en entrevista.
Los diferentes colaboradores de la revista, El Bebé, El Observador, Rudy Marciano, Bobby Attitud, Chava Carrillo y Johnny Batista son en realidad uno solo, el mismo Édgar Pérez.
¿Esquizofrénico Pérez? Sólo un poco loco y con mucho humor y ganas de escribir sobre este Acapulco que ama profundamente tanto como lo odia, dice.
“Yo nací en Acapulco; ando yéndome de aquí y siempre la vida me regresa por lo que tengo otra apreciación de lo local, con una visión crítica. Todo acapulqueño tiene que salir. Una pregunta que me hice, en el camión de regreso a Acapulco, ¿qué es lo que me ata a Acapulco? ¿Qué sentido tiene? Es una pregunta extensiva porque significa ¿quién soy yo como acapulqueño, más allá del discurso mediático, fuera de los estereotipos? Los acapulqueños no hacen mucho para ganarse una dignidad. Ahí comienza todo. Quiero generar un medio para canalizar las inquietudes y saber quiénes somos”, explicó Pérez, en entrevista.
A través de varios datos, se propone destacar la importancia histórica y la particularidad geográfica y social de Acapulco para rescatar su esencia identitaria.
“Muchos historiadores están de acuerdo al decir que Acapulco es fundamental en la historia universal moderna. Acapulco es el lugar donde confluyen Oriente y Occidente. Benito Juárez vino aquí a escribir sus ideales, en este lugar quieto, tropical, donde se puede asumir un mundo liberal. Geográficamente Acapulco da la espalda al resto del país. A nivel de la historia, los natos estamos más empapados con gente de California o de Perú, compartimos con ellos intercambios culturales. Los españoles sembraron infraestructuras en el país; en Taxco se instalaron porque querían tener el control de las ganancias pero aquí en Acapulco, lugar del paso de la riquezas, sólo construyeron un fuerte ¡y el resto a la chingada! Los del pueblo, hemos crecido a la buena de Dios”, comentó.
“En Querétaro, en Aguascalientes, los españoles dejaron una herencia, infraestructuras, escuelas, una vida social colonial. No sabe la gente de la posición de la historia de Acapulco. La identidad necesitaría otro trato en esencia, hace falta casi todo. Es un arma de doble filo, de un lado somos los jodidos de los jodidos y del otro, eso nos da una libertad”, comentó.
“Un ejemplo, Eduardo Álvarez, el maestro de la OFA (Orquesta Filarmónica de Acapulco), cuando montó la orquesta, nadie iba al concierto, pero educó a la gente y ahora la sala se llena”.
“En 1927 construyen la carretera entre México y Acapulco, comienza a llegar gente con capacidad económica, con alto nivel. Vienen a hacer cosas que no hacen en su ciudad. La clase baja tiende a imitar lo que hacen los de la clase alta. El glamour nos enseñó a saber beber champagne pero sin saber apreciarlo”, aseveró.
Lejos de los discursos de la autoridad académica, Pérez tiende al contrario a generar consciencia bajo una forma divertida; sin embargo no se trata de agradar a la gente con una identidad acapulqueña soñada, ideal y anticuada, sino de dar una bofetada que sirva de detonador a la reflexión, comentó el escritor.
“Es un esfuerzo mínimo, moral, ético, para cumplir con mi deber de abrir el tema con Wikipulcos. Para abrir los ojos, el pueblo no necesita cariño sino un sopetón, una sacudida. Aquí, en las escuelas, debería haber una materia sobre la identidad acapulqueña. Acapulco es un desmadre porque nosotros somos un pinche desmadre. Habrá que aceptar que somos eso”, declaró.
“Lo que trato hacer, es generar consciencia pero le doy un formato, una apariencia relajada, más digerible para que sea un motivo de reflexión y de discusión”, precisó.
Asimismo, la revista –que saldrá en menos de un mes– se presenta con una estética local, diseñada por Eugenio Arroyo Farías El Chano y fotos de Pedro Pardo.
Edgar Pérez estudió Comunicación y actualmente cursa una maestría de Filosofía en los medios de comunicación en el Instituto Salesiano en el Distrito Federal, con un proyecto de tesis sobre el tema de la excentricidad a partir de dos textos literarios, uno de Nathaniel Hawthorne y otro de Herman Melville.
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Consulta en:
http://suracapulco.mx/archivos/70749

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