miércoles, 17 de abril de 2013

Actividades en el Cuerpo Café de Acapulco

Critican autores acapulqueños a escritores de la editorial Rojo Siena


Aurélie Daly
Lecturas con cuerpo es el título de la nueva propuesta cultural del Cuerpo Café, ubicado en la colonia Costa Azul en Acapulco, donde los escritores se enfrentan a la crítica de sus oyentes.
Este lunes se presentaron dos escritores publicados por la editorial Rojo Siena, Andrés Monroy con su Correspondencia interna y Sebastián Guerra con Un pedazo de abismo.
Al escritor Andrés Monroy le llovieron críticas por parte de sus homólogos que lo acusaron de faltar al respeto a su audiencia y de denotar un aburrimiento manifiesto al leer sus textos.
Entre otras críticas la más devastadora fue sin dudas la del dramaturgo y director de Cultura de Acapulco, Gabriel Brito, que expresó su voluntad de escuchar al escritor desde ya hace mucho tiempo, desde que lo vio en una lectura en el Bar del Puerto, y juzgó muy despectiva la actitud del autor, que confesó no estar a gusto en el ambiente del lugar y declaró frecuentar otro tipo de espacios. Brito se excedió frente al comportamiento irrespetuoso de un escritor que, si aceptó presentar sus textos en este lugar, tenía que respetar el compromiso simbólico con su público.
Asimismo consideraron que con Javier Reyes fueron los dos únicos escritores que no supieron someterse a la crítica por la que pasaron antes Iris García Cuevas, Antonio Salinas, Citlali Guerrero y Jeremías Marquines, entre otros.
Asimismo se le reprochó a Monroy no tener propuesta literaria bien definida.
La escritora Iris García Cuevas cuestionó la búsqueda del autor, al juzgar muy dispersa su producción.
El escritor alegó que estaba más acostumbrado a presentarse en otros lugares y frente a personas que no leen o casi no, por lo que la reacción fue general: “¿entonces escribes para la gente que no lee?”, le cuestionaron.
En entrevista, Monroy no se dijo sorprendido por la reacción provocada por su lectura. “Estoy acostumbrado a los golpes bajos y a la sutileza que tienen algunas personas para darlos, pero no le doy mucha importancia a esos detalles”, comentó; sin embargo agregó: “se me hizo raro que los organizadores tomaran la batuta, me pareció que se convertían en juez y parte o algo así. Me hubiera gustado escuchar la opinión del resto de las personas. Al final, cinco o seis personas me dijeron, casi en secreto, que les gustaron los textos. Y pues con eso me quedo”.
Asimismo explicó que las letras no tienen un papel protagónico en su vida y que sólo le gusta escribir para expresar lo que siente y no para buscar algún reconocimiento. Destacó su voluntad de innovar con el proyecto músico-poético Pakal Dux, conformado por miembros del grupo Acapulquito Reggae, y entrar en contacto con otras esferas culturales, “con la bandita que está haciendo cultura a ras de suelo, así sin grandes ambiciones”, con los que hacen cultura “desde abajo sin apoyo, sino por el puro gusto de hacerlo”, comentó.
Sebastián Guerra, que tuvo que presentarse después de esta lluvia de críticas, apareció un poco estresado frente a un público electrizado. Leyó un cuento en curso, de factura policiaca, sin gran originalidad en cuanto a la trama, demasiada previsible, lo que subrayaron los mismos críticos. Sin embargo le ahorraron más golpes porque su defensa se veía destrozada por la tensión palpable que se desprendía del lugar.
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Consulta en:
http://suracapulco.mx/archivos/76590

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