lunes, 15 de abril de 2013

CETEG

Yo, ciudadano

Marchas e Historia

Gustavo Martínez Castellanos

El desalojo de la CETEG el miércoles 10 de abril tiene un valor histórico que parece haber pasado desapercibido: es el primer documento global trasmitido en vivo de la forma en que el gobierno mexicano piensa enfrentar a la disidencia. Y se llevó a cabo mientras el presidente Peña Nieto realizaba una gira de trabajo de siete días por Asia.
Anteriormente, el viernes 05 de abril, el plantón de los maestros, según medios electrónicos, fue desarticulado “en tres minutos”; sin disparos, golpes, ni detenidos. Comparado con el que la PFP de Calderón realizó en la misma autopista en diciembre de 2011 con el saldo de dos estudiantes acribillados éste fue una “operación quirúrgica”; sobre todo porque en este operativo no hubo órdenes tales como “Limpien la carretera a como dé lugar”, que -según el encargado de llevarla a cabo- recibió del gobernador.
Con el desalojo del viernes 05, el PRI se distanció tanto del PAN de Calderón, como del PRD de Aguirre. Y a su vez se distanció de sí mismo, es decir, del PRI de antes cuya reacción a toda disidencia -como han detallado escritores e intelectuales en varios libros- derivaba en detenciones arbitrarias, encarcelamiento perpetuo, desapariciones, tortura, ley fuga o vil asesinato de líderes laborales e intelectuales disidentes.
Pero si el cambio ha sido drástico, los resultados siguen siendo los mismos: minimizar a la disidencia. Aplastar al “otro”. La CETEG entendió que con Aguirre no había interlocución pero al buscarla con el gobierno federal encontró escudos y toletes.
El desalojo del soleado miércoles 10 de abril, así, perfiló la imagen de ese nuevo PRI: el comandante Espartaco, en vivo y a todo color movía a sus huestes ante las cámaras que trasmitían de forma directa lo que ocurría –otra vez- en la Autopista del sol a la altura de Chilpancingo, desde la capital del estado al mundo. Peña Nieto veía todo desde Asia.
El desalojo pudo haber terminado en batalla campal, pero cupo la prudencia en la CETEG y Espartaco respondió adecuadamente: dejó que los marchistas regresaran a su campamento ocupando todos los carriles de la autopista si al final la abandonan totalmente.
Las imágenes de ambos contingentes preparados para el enfrentamiento hicieron que quienes veíamos la trasmisión, recordáramos el inicio del film Gladiator y, después, los libros La guerra de Galio y La guerra de las Galias, éste como el texto con que Julio César –su autor- quiso ser visto como el más grande estratega después de Alejandro Magno.
“Así se civiliza”, comentó alguien al final de la trasmisión.
En efecto, la forma de “gobernar” del nuevo PRI gana en aquellos flancos que le cubren las cámaras y los comentaristas de la televisión mexicana. Pero pierde en el terreno en el que se mueven los profundos ríos culturales que entrecruzan la historia del estado de Guerrero: a cada expresión de represión reacciona con una nueva coalición de fuerzas que exigen desde hace siglos igualdad y justicia en libertad. Ayer, guerrillas; hoy, autodefensas, maestros, normalistas, decenas de miles de ciudadanos comunes.
Por supuesto, Roma no va soltar esta pro-vincia; pero para rendirla, ya lo vimos, tendrá que cambiar profundamente de estrategias; de lo contrario, seguirá encontrando renovada resistencia.
Nos leemos en la crónica gustavomcastellanos@gmail.com
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