miércoles, 17 de abril de 2013

Petrograbados en Acapulco y Zihuatanejo

Explica antropólogo cómo clasificó e interpretó petrograbados de Acapulco y Zihuatanejo

Aurélie Daly

El investigador en Antropología, Rubén Manzanilla López, presentó ayer una conferencia en el Instituto Nacional de Antropología e Historia de Chilpancingo sobre el tema Análisis estilístico de las manifestaciones gráfico rupestres de la Región de la Costa Grande.
Explicó en entrevista que realizó una investigación en los años 80, que constituyó su tesis de doctorado, en la que registró 52 sitios arqueológicos, tanto en Acapulco como en Zihuatanejo. A partir de esta investigación, se publicó un libro titulado Manifestaciones rupestres en los sitios arqueológicos de Acapulco y luego, un artículo titulado Petrograbados en Zihuatanejo.
Comentó que con base en estas investigaciones, la conferencia trató de aclarar cómo se hizo la clasificación de los petrograbados; es decir, presentó el cuadro de clasificación que discrimina entre petrograbados que tienen formas humanas, formas de animales terrestres o marinos, los que representan dioses, los que figuran los elementos naturales y los que se relacionan con las cuentas calendáricas y la observación del cielo y plasman el sol, las cometas y los cuerpos astrales.
Entre las representaciones de dioses, se encontró en la Colonia 5 de mayo, en Acapulco, un petrograbado del rostro de Tlaloc, visto de perfil, que presenta los mismos atavíos que en el sitio de Teotihuacán, como la bigotera y el moño de papel en la cabeza.
Asimismo precisó que hasta ahora, se conoce una sola pintura rupestre, en Magueyitos, en Pie de la Cuesta. “Es la única pintura rupestre en cueva que se conoce para la Costa” y agregó que en la Región Centro, se conocen pinturas rupestres olmecas.
Mostró que para poder interpretar los petrograbados primero había que clasificarlos, por lo que a partir de este cuadro de clasificación, se permite aplicar una hermenéutica. Entre las líneas de interpretación se encuentran referencias a los oficiantes, es decir a los chamanes, así como a unos pocitos que servían posiblemente para moler sustancias alucinógenas.
Detalló que las representaciones de la fauna enseñan el modo de vida de la gente; peces y caracoles que hacían parte de su paisaje cotidiano; animales terrestres que sin dudas son los que se cazaban como los cocodrilos, serpientes, iguanas y monos arañas. Precisó que aunque no hay moños arañas actualmente en Guerrero, existieron, en su estado natural, hasta el siglo XIX.
Describió algunas figuras astronómicas, como un grabado que se puede observar en la Costa Grande de una cruz doble, presente en los códices, que simboliza a Venus y un grabado encontrado en Acapulco de unas espirales con líneas que representan un cometa, y apuntó que coincide con algunas ilustraciones de la Historia general de las cosas de Nueva España escrita por fray Bernardino de Sahagún.
Asimismo comentó que se intentaron propuestas de cronología de los petrograbados al relacionarlos con algunos sitios arqueológicos. Destacó tres épocas de rango muy largo, la primera, mil años antes de Cristo al 800 después de Cristo, la segunda, de 400 a 650 después de Cristo y la última mucho más reciente, de 1200 a 1520 de nuestra era.
Rubén Manzanilla López es doctor en Antropología y profesor investigador; empezó su carrera en Guerrero en 1996, con investigaciones arqueológicas en Zihuatanejo primero, y luego en Acapulco, y ha sido director del Instituto Nacional de Antropología e Historia de Chilpancingo.
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Consulta en:
http://suracapulco.mx/archivos/75892

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