martes, 31 de diciembre de 2013

2013, el año en que murieron activistas sociales en Guerrero

Dirigentes habían denunciado la represión contra organizaciones

2013, el año en que murieron activistas que pedían justicia para líderes sociales

HÉCTOR BRISEÑO
Durante 2013, líderes que clamaban por el fin de la represión y la violencia contra luchadores sociales, murieron con la misma impunidad y saña que muchos de sus antecesores.
La líder de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS), heredera de la eterna lucha campesina de Guerrero por un futuro más digno, por lograr mejores condiciones de vida para el labrador de la tierra, Rocío Mesino Mesino, fue ultimada por impactos de bala de arma de alto poder, el 19 de octubre, cuando participaba en la rehabilitación de un puente dañado por las lluvias de la tormenta tropical Manuel en Mexcaltepec, municipio de Atoyac.
Su cuerpo cayó entre 60 trabajadores y sus familiares, mientras los culpables huyeron a bordo de una motocicleta para no ser vistos nunca más.
Antes, el 5 de agosto, el dirigente de la Liga Agraria Revolucionaria del Sur Emiliano Zapata, Raymundo Velázquez Flores, reconocido por sus kilométricas caminatas bajo el sol de Acapulco para pedir láminas para sus representados, habitantes de la región de La Montaña, fue encontrado asesinado, con las manos atadas y con el tiro de gracia, con dos miembros más de su organización, Samuel Vargas y Miguel Ángel Solano, en las inmediaciones de la colonia 10 de Abril, municipio de Coyuca de Benítez.
El dirigente de la Organización Popular de Productores de la Costa Grande, Luis Olivares Enríquez, y su pareja, Ana Lilia Gatica, fueron asesinados el domingo 10 de noviembre, cuando preparaban café, alrededor de las 8 de la mañana, en una vivienda de lámina y cartón enclavada en la colonia Fuerte Emiliano Zapata, en el municipio de Coyuca de Benítez.
Ambos encabezaban la lucha para exigir ayuda para los damnificados de la tormenta Manuel en la zona rural de Coyuca.
Mesino Mesino, Velázquez Flores y Olivares Enríquez tienen algo en común, los tres participaron en la organización de la última marcha por la masacre de Aguas Blancas.
Los tres advirtieron el 28 de junio pasado que el actual gobierno de la República había reactivado y recrudecido los métodos de represión contra organizaciones populares y defensoras de campesinos y sectores vulnerables, con la finalidad de imponer las políticas neoliberales y los deseos del sector privado, cobijado por el PRI, que busca mantenerse así en el poder.
Con una caminata en el vado ubicado a unos minutos de Coyuca de Benítez, en la región de Costa Grande, organizaciones sociales, campesinas, magisteriales y de izquierda recordaron la muerte de 17 campesinos pertenecientes a la OCSS, quienes fallecieron acribillados en una emboscada a manos de elementos de la policía estatal motorizada, en la administración del ex gobernador priísta Rubén Figueroa Alcocer.
Tras la marcha, en la que participaron unas 500 personas, en un mitin efectuado en el monumento de Aguas Blancas, líderes sociales exigieron castigo para los responsables del hecho casi dos décadas después de acontecido.
Otra consigna fue reclamar el fin de la impunidad y agilizar las investigaciones por los asesinatos del líder de la Unidad Popular de Iguala, Arturo Hernández Cardona, y otros dos dirigentes, Félix Rafael Bandera Román y Ángel Román Ramírez, ocurridos el 1º de junio de este año horas después de ser secuestrados. Pero sus voces no fueron escuchadas.
En aquella ocasión, Rocío Mesino expresó: “lamentablemente son 18 años de impunidad, 18 años donde el gobierno no ha cumplido una exigencia de justicia de los familiares, de las organizaciones”.
Mesino Mesino manifestó que “el gobierno ha puesto oídos sordos, pero con esta movilización le estamos diciendo al gobierno que Aguas Blancas no se olvida y que vamos a seguir exigiendo justicia, no obstante lo que se ha vivido en los últimos meses en el estado de Guerrero, donde se ha pretendido callar al movimiento social por medio de asesinatos”.
Los reclamos de justicia aún resuenan en el vado de Aguas Blancas, como cada 28 de junio desde 1995: “¡gobierno asesino, que matas campesinos!”; “¿!que quieren los compañeros caídos!?, ¡justicia, más fuerte, justicia!”.
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