viernes, 20 de diciembre de 2013

Beneficiarios del PECDAG

Comparten jóvenes escritores sus avances literarios como beneficiarios del PECDAG

*Los acapulqueños Luis Ángel Vargas, Abraham Truxillo y David Yaurima Parra se presentaron ayer en el parque Papagayo
Óscar Ricardo Muñoz Cano
Los escritores Luis Ángel Vargas, Abraham Truxillo y David Yaurima Parra realizaron la presentación de los avances de sus proyectos por los que obtuvieron un estímulo del Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico de Guerrero (PECDAG); un poemario y dos libros de cuentos fueron escuchados por una veintena de personas que se dieron cita en el parque Papagayo.
Bajo el nombre de Lecturas a nivel del mar, el primero en mostrar su trabajo fue Luis Ángel Vargas quien dio cuenta del poemario Límulo, que es el nombre de un fósil viviente que vive en el lecho marino.
En ese sentido, dijo, los textos que tratan sobre el abandono, la desolación y la sobrevivencia fueron leídos de manera fluida puesto que están construidos con versos libres, lo que como dijo el autor, implica cierta fluidez de la que agregó, es a propósito de la fluidez del agua, “texturas líquidas” que al momento suman varios poemas en casi 70 cuartillas.
Melancolía del árbol, por ejemplo, fue una muestra de ello; La palabra Madre me desgaja / me abre como nube de marzo o como arbusto preñado de ventisca…
El siguiente en participar fue Abraham Truxillo, quien explicó que su proyecto es la composición de un cuentario lleno de pequeñas historias relacionadas con las bestias; “Bestiario marino es el intento de hacer minificciones acerca de motivos del mar, en especial animales…”, y recordó que los autores que le han ayudado para este trabajo son gente de la talla de Juan José Arreola o Julio Cortázar, quienes curiosamente también escribieron bestiarios.
Sin dilación sumérjase con la confianza de que usted es de agua y está de regreso… leyó Truxillo de su texto Instrucciones para nadar que precisamente refirió al mundo cortazariano, donde la realidad del texto obligó al lector imaginar otra realidad y ser partícipe de la historia que se está narrando, situación que dijo el autor, es a propósito puesto que el texto espera que sea el que abra el libro cuando esté terminado.
Fábula del oso hormiguero y Lamento de la sardina, algunos de los otros textos leídos por su autor.
Finalmente tocó el turno para David Yaurima, quien en dos rondas leyó el cuento El secreto frente a la bahía, del libro La insalubridad de lo cotidiano, del que dijo parte del hecho de que hay cosas que suceden y no podemos cambiar; no obstante dijo, es increíble cómo uno se acostumbra a esas cosas.
En una suerte de narración en primera persona, dio cuenta de ello, precisamente; “nos adaptamos de manera muy extraña a todo; antes si veíamos a alguien tirado en la calle pidiendo de comer seguramente nos hubiera sacado un pan, pero ahora es tan común y pensamos que no nos corresponde ayudarlo…”, declaró antes de leer.
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