lunes, 3 de febrero de 2014

Fiesta patronal en Atzacoaloya

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Los maromeros constituyen la atracción principal del festejo. FOTO: ARTURO DE DIOS PALMA
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Acuden a festejar a su santa patrona más de 10 grupos de danza; fervor, otro elemento

Al ritmo de chile frito, Atzacoaloya festeja a la virgen de la Candelaria

ARTURO DE DIOS PALMA
Chilapa, 2 de febrero.
Atzacoaloya está de fiesta. Este 2 de febrero el pueblo indígena festejó a su santa patrona, la virgen de La Candelaria con decenas de danzas y al ritmo de la música de chile frito.
Desde este sábado en el templo delante de la imagen de la virgen de la Candelaria se formó una fila de cientos de feligreses –indígenas y mestizos– que acudieron a Atzacoaloya, comunidad nahua, a festejarla y venerarla.
Este domingo, dentro del templo y fuera, en el atrio, otro ciento de danzas se ejecutaron en su honor al ritmo del chile frito y ante la mirada fija de los visitantes.
Este 2, Día de la Candelaria, Atzacualoya, literalmente, se mueve a otro ritmo. Desde unos 100 metros antes de llegar al centro de la comunidad, se oye el murmullo que es la señal de la fiesta. Más de 10 danzas, todas acompañadas de su banda que toca su propio ritmo y su propia melodía.
Por un lado están los de la danza de los Diablos, originaria de la Costa Chica, del otro se logra ver a los Chinelos, a los Chivos, a Los Moros y a Las Moras.
Pero casi al frente del templo de la virgen de la Candelaria están Los Maromeros, la danza tradicional de Atzacualoya. Sin duda, son los que roban la atención en la celebración.
Esta danza exige, además de destreza para el baile, un gran equilibrio, pues lo bailarines ejecutan su arte sobre una cuerda tensa que se monta sobre la bifurcación de troncos colocados paralelamente. Para mantener el equilibrio, los danzantes utilizan una vara de unos cuatro metros de largo. Los pasos ejecutados siempre son al ritmo del chile frito.
La cuerda, que en este baile juega el papel de piso o tarima para los bailarines, mide alrededor de 10 metros de largo y unos ochos centímetros de grueso. La cuerda sobre la que bailan Los Maromeros vestidos algunos de mujeres, es el conjunto de ocho cuerdas, es decir, se trenzan ocho de una pulga de grueso que se endurece con mezcal y limón.
La danza de Los Maromeros consiste en pasar la cuerda bailando al ritmo de la música de viento. Mientras no hay música no hay bailarines.
Anastacio Moras Aniceto, coordinador de uno de los dos grupos que bailaron este domingo, cuando se le pregunta por la antigüedad de la danza no puede recordar, sólo acierta a contestar que es muy vieja porque su padre, que ya murió, también la bailó cuando fue niño.
Sin embargo, la danza de Los Maromeros es una atracción importante, pero no la principal. Dentro del templo, se puede ver una larga fila que entra para colocar flores o una veladora y, por supuesto, para pronunciar una plegaria, pedir un favor o dar un agradecimiento a la virgen.
La celebración en Atzacoaloya es distinta a la que se realiza en las zonas urbanas, donde por lo general es la prolongación del Día de Reyes, de la partida de rosca. Acá, como desde hace 35 años, no se organizan para hacer los tamales y atole o para levantar al Niño Dios, sino que la gente acude desde un día antes a venerar a sus santa patrona, con flores y velas, con rezos a danzar.
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